Tienes libros, tienes equipo… ¿Y de la cerveza qué?
Dos hombres compraron un buen equipo para elaborar su propia cerveza.
Hoy, uno lo usa.
El otro lo tiene arrinconado, cogiendo polvo en el trastero.
Uno saca tiempo para sí mismo, para elaborar su propia cerveza un sábado o un domingo. Es su forma de sentir que tiene algo suyo, que le hace percibirse de otra manera.
Y no importa la edad que tiene cada uno, pero el otro se ha quedado estancado, y dice: “Algún día lo retomo”. Se cansó de mejorar sus birras a base de prueba y error y esa sensación de estar haciendo algo suyo se ha ido diluyendo.
Afortunado el cervecero que encuentra la manera de avanzar, de cocinar sabiendo lo que hace y presentar sus cervezas a concursos sin un atisbo de vergüenza. Ahora puede diseñar sus propias recetas, está informado de las tendencias, de las nuevas levaduras y las innovaciones en lúpulos.
La razón por la que la mayoría elabora la misma IPA resultona es porque hay mucho que aprender. Él sabe, en el fondo, que se ha quedado atrás.
(Cambia los lúpulos, cambia el nombre).
Nadie se convierte en un maestro cervecero de la noche a la mañana porque sabe mucho; simplemente ha dejado de ir a ciegas y ya no cruza los dedos cuando embotella.
Sabe que el placer está en el camino y no deja de superarse en cada birra que elabora: diseñar, elaborar, catar y corregir y volver a elaborar. Entiende que la birra perfecta puede llegar en la próxima elaboración.
(Rezo para que ese día no llegue).
Pocos hombres han aprendido cómo evitar quedarse estancados, a dejar de improvisar en cada lote y elaborar birras tan deliciosas que serán recordadas por todo el que las pruebe.
Puedes replicar una cerveza a la perfección. ¿No te pasa que te sientes como un chef?
Porque si esto es así, estás en lo correcto, la receta es tu jefa, es la maestra cervecera y tú solo ejecutas. No es nada que hayas creado tú desde cero.
¿Hay una manera de evitar esto? ¿Hay una manera de avanzar más rápido?
Claro, por equipo no es. Tienen conocimiento suficiente como para no improvisar. Solo necesita un sitio donde alguien ya ha hecho el trabajo incómodo antes. Muchos cerveceros y cerveceras han encontrado la respuesta en la membresía de La Birra “casi” Perfecta.
Para que no tengas que pasar noches buscando y leyendo información en foros, como una aguja en un pajar, sin contexto y sin contradicciones.
Así que en esta membresía encontrarás artículos que hablan de nuevos lúpulos, tendencias, investigaciones, y los baja a tierra, los pone a prueba y te entrega los resultados para que los puedas aplicar en tu próxima elaboración.
En cada lección tienes acceso a la receta, directrices de elaboración, a la plantilla y referencia a la información para el que quiera profundizar.
Al principio leerás toda esta información, empezarás a imaginar y se te disparará la creatividad pensando en todas las aplicaciones que puede tener en tus birras. Y para aterrizarlo, va con una propuesta de elaboración.
Cuando pase un año, estarás por delante de muchos elaboradores cerveceros. No por el tiempo. Sino porque habrás aprendido 12 temas que te mantendrán al día, y tu mente estará uniendo puntos de información. Tanto, que te sorprenderás.
Harás cervezas con la tranquilidad de un monje budista, porque con tu experiencia y conocimiento, sabrás qué está pasando en tu olla caliente o en tu frío fermentador…
Esta suscripción incluye una comunidad donde se aprovecha el conocimiento de otros elaboradores cerveceros y aprenden de sus errores y aciertos. Esta es la manera de enterarse de cómo se evitan errores que se pueden repetir durante años.
La experiencia de cerveceros que elaboran muchos litros al año, al alcance de todos.
Me dedico a esto porque me gusta investigar. El placer está en el camino del aprendizaje. Me gusta ese camino de superación.
Llevo 14 años dedicado a la elaboración de cerveza; 300.000 litros (10 camiones cisterna) te enseñan una cosa: que los problemas casi nunca están en la receta.

Mi trabajo es hacer la parte más incómoda: Investigar.
Comprobar temas del mundo cervecero, bajarlos a tierra y convertirlos en conocimiento práctico para que tú solo tengas que aplicarlo en tu próxima elaboración.
¿Estás seguro de que si sigues solo vas a avanzar y recuperar todos los años perdidos?
No importa la edad, pero ¿conoces el placer de sentirte bien y orgulloso de hacer cervezas que tienen cierta complejidad, y además te quedan deliciosas?
Tu equipo te está esperando, no está estropeado. La pregunta es: ¿Hasta cuándo?
Entonces…
¡Te lo mereces! Nadie te va a cuidar mejor o igual de lo que tú te cuidas.
A continuación, deja tu correo; recibirás un correo de confirmación. Te llegarán unos correos con ejemplos reales. Los lees. Y ya tú decides si entras a la membresía o no.
Por ejemplo:
#1. La técnica más tonta y simple para analizar cualquier ingrediente.
#2. Hablemos del agua. pH sin adivinar.
#3. Elaboración de cerveza con granos oscuros: maceración versus remojo.
#4. El roble en tu cerveza: virutas de roble y envejecimiento en barrica.
#5. Cerveza casera Krausening
Y esto otro:
#6. Mezcla de cepas de levadura cervecera en la birra
#7. Decocción y maceración para recetas de cerveza
#8. Levadura diastática, elaboración de cerveza y el gen STA1
#9. El regreso de FrankenStout
#10. Desata el abeto
"Para evitar que tus birras terminen sin fuerza, sin espuma o con defectos, como por ejemplo, por la mala fermentación, hay que cambiar la perspectiva y comprender los fundamentos. Ejecutar con precisión los procesos (sin cometer fallos) es la clave para diseñar tu propia receta y que terminen como las has imaginado. Cometer errores es parte del aprendizaje, pero comprender por qué ocurrieron y cómo evitarlos la próxima vez es clave para mejorar."