Primero, desde las redes sociales enlaza a otras redes sociales y a la web.
Y va a la web y se enlaza otra vez a las redes sociales y a WhatsApp.
Y si el contacto no termina borracho, le llega el primer boletín con enlaces a otros lugares.
Un laberinto.
No importa el tamaño que tengas: Emprendedor o Empresario.
Necesitas 3 tipos de plataformas:
* Una para captar contactos, que genere tráfico (charlas, RRSS, correo postal, prensa, publicidad en redes sociales).
* Deben aterrizar en un solo lugar, donde captar sus datos: Página con formulario para que dejen su correo o número de móvil.
* Y para generar ventas (insistiendo): Telegram, email.
El camino más corto entre dos puntos es una línea recta y luego, acortar esa recta. Simplificar.
Captamos → Insistimos → Cerramos la venta.
Pero la IA ha venido a cambiar las ventas. Además de closer, setters, redes sociales, precios dinámicos y automáticos.
Te voy a decir cómo aprovecharlo.
Y seguro que te has cruzado con ofertas que utilizan estos nuevos sistemas de ventas.
Chatbots, agentes e inteligencia artificial que te generan la campaña completa y hasta te escriben los correos.
Mucha tecnología, muchas herramientas y cumplen su promesa, la de automatizarlo todo.
Pero ponerme yo a diseñar procesos de ventas con toda esa tecnología requiere contratar gente para que te enseñe, asesore, implemente y mantenga todo eso, y por no hablar de toda la inversión que requiere.
Estamos en la mejor época de la historia para vender; internet ha creado una oportunidad única.
¿Cómo aprovecharnos de todo esto? Déjame ponerte en contexto:
El Tinder ha triunfado porque evita, sobre todo a los más jóvenes, aunque ocurre en todas las edades, que no tengan que enfrentarse al rechazo.
Y dime si en un mundo en el que pocos se atreven a hacer eso, eso cobra más valor que nunca.
Y si los ultradefensores de la IA vienen a decirte: «Ya, pero la IA te permite automatizar, escalar, personalizar».
¿Qué te permite automatizar?
¿Qué te permite escalar?
¿Qué te permite personalizar?
Esos son escondites donde te metes para huir de la abundancia y la libertad.
¿Cuánto estabas vendiendo antes?
¿El proceso de ventas estaba optimizado?
¿Es lo mejor que se puede conseguir?
¿En qué porcentaje estás de alcanzar el máximo de ventas?
Sí, ¡que viva la automatización! Escalar, personalizar, pero no lo hagamos sobre formas de vender que no están vendiendo nada o que están vendiendo lo mínimo.
Si tú sales a ver y a oler a todo ser humano que se te ponga delante y le hablas normal…
Vendes más que estos sistemas. Más fácil. Vender se convierte en un juego de niños.
A vender se aprende y hay que estudiar. Y para vender más hay que perder el miedo al rechazo.
No tendrás competencia.
Si no haces esto, no hay nada que automatizar.
Y claro, si automatizas el muy poquito, no vas a vender todo lo que puedes vender y los resultados serán peores.
Eso no lo soluciona la tecnología.
Si consigues un mensaje tal que se hace infumable y tienes un chatbot que responde preguntas que no deberían aparecer…
¿Qué sentido tiene?
Arregla y simplifica tus procesos, y tus mensajes y la utilidad de todas estas herramientas se caen.
Entonces…
Te voy a decir varias cosas que debes saber sobre este embudo pepinudo:
* Es extremadamente simple.
* No necesitas IA y nunca la necesitarás.
* Funciona hoy y funcionará dentro de 30 años.
La mayoría de la gente no lo implementará en su negocio por miedo a que no les funcione o porque quizás estén pensando: “Yo ya lo he intentado todo.”
¿Y si, sí?
Te voy a dar 5 argumentos para que tu lista se cree con clientes potenciales para que vendas más, con mayor continuidad, mediante un embudo que convierta esos contactos en clientes.
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Argumento 1. Ningún embudo puede convertir en urgente un problema que al comprador no le importa.
Imagina que me pongo a vender un Taller de elaboración de cerveza.
Construyo un embudo excelente.
Hago reels divertidísimos, pago anuncios, una landing page profesional, una oferta inicial de 27 € donde cuento cómo elaborar 30 IPAs y cinco emails de seguimiento.
Sin embargo, mi público no está pensando en elaborar cerveza.
Lo que realmente quiere es perfeccionar su técnica de elaboración porque sueña con ganar una medalla en un certamen internacional.
La primera oferta habla de enseñar a elaborar.
Pero el comprador está buscando la forma de elaborar una cerveza sin defectos.
El producto podría ser útil, pero mi audiencia está más adelantada. No le es relevante.
Argumento 2. El comprador no paga porque algo sea barato, sino porque percibe que merece la pena.
En mi embudo, la primera compra puede comenzar en 27 €.
Bien.
Aun así, hay una diferencia enorme entre ofrecer algo que cuesta 27 € y ofrecer algo que la persona considera valioso por 27 €.
Imagina que vendes un taller de “Cómo montar una microcervecería” por 3.000 € para emprendedores.
Podrías ofrecerles:
«Una guía de marketing digital para microcervecerías por 27 €».
O podrías ofrecerles:
«Un diagnóstico práctico para descubrir si cuenta con el capital inicial para arrancar y no morir en el intento».
Ambas ofertas podrían tener el mismo precio.
Sin embargo, la segunda conecta con una situación más concreta para emprendedores que pueden estar pensando en hacer de su hobby un negocio.
Argumento 3. Una primera compra revela un comportamiento que un registro gratuito no demuestra.
Listo.
Dos anuncios.
Uno de pago por 27 € y el segundo lo doy gratis.
Una persona paga por una solución.
La segunda deja su correo electrónico para recibir lo que es gratis.
Las dos hacen lo que pide el anuncio.
Pero lo que vemos es el verdadero comportamiento y quizás la que compró pueda avanzar hacia soluciones más completas.
Argumento 4. La primera compra solo tiene valor estratégico si prepara la siguiente.
Supongamos que vendo una consultoría para microcervecerías por 5.000 € para ayudar a empresarios a gestionar la producción y que su bar no se quede sin su birra más vendida.
Hago un embudo que vende un producto de 27 €.
Consigo muchas ventas.
Pero el producto inicial trata sobre cómo diseñar recetas de cervezas Lager.
Puede que funcione como producto inicial.
Pero no está preparando al comprador para contratar una consultoría.
Ahora le doy una vuelta y preparo otro producto.
Por 27 €, el empresario recibe una hoja de Excel que le ayuda a gestionar un calendario de elaboración y a descubrir qué recetas le dejan menos margen de beneficio.
Al utilizarla, comprende que no existe un problema de calendario, sino de explotación de la materia prima.
La consultoría de 5.000 € puede convertirse en el siguiente paso lógico.
Argumento 5. Un embudo puede generar ventas y seguir siendo un mal negocio.
Imagina que mi embudo funciona: consigue 100 compradores de un producto de 27 €.
Ha generado 2.700 € de ingresos.
Wow.
Pero para conseguir esas ventas se han gastado 3.500 € en publicidad.
Antes de considerar otros costes, el resultado de la adquisición inicial es negativo en 800 €.
Eso no demuestra que el proceso de ventas automático no funcione.
Funciona a simple vista.
A lo mejor, más adelante compensa ese coste.
Y hay que comprobarlo.
Ahora se da esta otra situación: que el mismo embudo consigue 50 compradores.
50 ventas menos.
Sin embargo, una proporción mayor termina contratando la oferta principal para microcervecerías de 5.000 €.
Nos gusta más el segundo escenario, ¿no?
Como conclusión:
El problema no está en el embudo. Puede estar en el posicionamiento, en la oferta y en tu producto de alto precio.
Convierte parte de ese tráfico en primeros compradores, para que puedas presentar tu oferta de alto valor a personas que ya han dado el primer paso, han pagado por algo útil y han empezado a confiar en lo que ofreces.
Para negocios que venden programas, consultoría o servicios de alto valor y ya invierten en publicidad.
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Cada mañana comparto una idea práctica para atraer a mejores clientes, aumentar el valor percibido de tus servicios y dejar de competir por precio.
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